Plorons i quitinosos

Pronòstic acomplit: «I ara, una vaga general? I després què? La callada sindical i l’escorxador restaurat. Ruleta nova i al casino. Hagan juego señores…» (juny de 2010). La cosa torna a complicar-se i el mutisme dels sindicats persisteix. Oblideu-vos-en, doncs, perquè el Govern s’ha restaurat i, ara que el PsoE comença a retallar punts després de retallar drets, toca que els sindicats munten el numeret de plorar per la negociació dels convenis. Com va dir Cortázar, cal denunciar, i potser ara més que mai, aquesta quitinositat dels sindicats dominants.

Instrucciones para llorar. Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos. (Julio Cortázar, de Historias de Cronopios y Famas).

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«Ja plora el xic», Els Pabordets i el Grup Carraixet